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Elevada calidad cultural en México desea Luisa Josefina Hernández en su homenaje
20:15 TEATRO
La afamada dramaturga campechana, Luisa Josefina Hernández, es homenajeada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes por sus 90 años, cumplidos el pasado 2 de noviembre.

COMUNICA.- Tras el estupendo montaje de “Los grandes muertos”, de la multipremiada dramaturga campechana Luisa Josefina Hernánde (1928), realizado en los meses de la primera mitad de este año 2018 por la Compañía Nacional de Teatro, auspiciado por la UNAM y el gobierno de Campeche. con la dirección escénica de José Caballero; sensacionales, la escenografía e iluminación de Jorge Kuri Neumann y el vestuario de Jeryldi Bosch, viene ahora el muy merecido homenaje a la escritora por sus 90 años de vida.

La autora de Los grandes muertos y Los frutos caídos mencionó en un texto leído por su nieto David Gaitán, también dramaturgo, las posibilidades teatrales de aquella época: una, el llamado teatro profesional o comercial, y la otra patrocinada por las instituciones. Es decir, “las oportunidades de los autores jóvenes que se interesaban por hacer buen teatro quedaban en manos de las instituciones, a su buena voluntad y al presupuesto”.

Luisa Josefina Hernández Lavalle se inició en la dramaturgia en los años 50 al estrenar su primera obra en un concurso donde participó la Escuela Teatral de Bellas Artes, con alumnos y director de la misma. A lo largo del tiempo ha tenido relaciones con el Instituto Nacional de Bellas Artes como autora, traductora y maestra. La homenajeada escribió al respecto “es una justicia mencionar que en los años cincuenta del siglo pasado nació en la UNAM, gracias a una afortunada combinación de grandes talentos teatrales, un poderoso teatro experimental”.

De allí que “mi gratitud no tiene límites hacia el INBA y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sin ellos sería solo una maestra, como le ocurrió a varios escritores de generaciones anteriores a la nuestra, quienes se dedicaron a la enseñanza porque no hubo sitio para ellos en el teatro”.

El texto continúa: “sería bueno preguntarse si la situación ha cambiado; sin embargo, parece que no lo suficiente para poder decir que el teatro en México es uno solo, dirigido a una comunidad de público normal. Hasta ahora existe una liga comercial, entre los empresarios complacientes y un buen porcentaje de público mal informado”.

Hernández deseó para México un nivel de cultura y una espiritualidad que le permita elevar el nivel de los espectáculos a una generalidad relevante de calidad, como lo han hecho desde hace años otros países de América.

El evento contó con la participación de Verónica Bujeiro, Flavio González Mello, Silvia Peláez y su nieto David Gaytán, quienes reconocieron el legado la homenajeada “una de las intelectuales, escritoras y académicas más prolíficas de la literatura mexicana”.

La dramaturga Verónica Bujeiro habló de su experiencia como lectora de Hernández en todos sus aspectos ya que “su universo es vasto respecto a su legado”. La mayor parte de sus obras “están descatalogadas lo que es una desgracia porque es una escritora muy compleja. El paso a la novela le da una soltura y una profundidad muy especiales. Los temas de Hernández, cambiaban de acuerdo con los movimientos culturales: su novela, ‘La noche exquisita’, tiene un eco fortísimo con la Generación de la Ruptura. Sus distintas temáticas son un universo que necesita ser revaluado aquí, pero también en las revisiones de su obra”.

El cineasta, dramaturgo y narrador Flavio González Mello se refirió a la labor de la homenajeada como maestra, mediante un testimonio como alumno que fue durante tres años de sus cursos de análisis dramático en la UNAM. Aunque haya asistido como oyente, dicha clase le marcó “mucho más que otras que sí figuran en mi historia académica, que he olvidado o intentado hacerlo. Se discutía en el curso “los siete géneros”: “No siempre estaba de acuerdo con la conclusión a la que llegaba. Desde la primera clase decía que ésta no era una asignatura útil para dramaturgos, sino sólo para los que quisieran dedicarse a la dirección escénica, porque el primero no necesita saber de qué género es la obra que escribe, mientras que el segundo sí para poderla montar. He aplicado lo aprendido de ella hasta la fecha”.

La dramaturga y directora de escena Silvia Peláez apuntó que, a diferencia de sus compañeros de generación, Hernández es una dramaturga “cuyos textos no han visitado la escena con la frecuencia necesaria para que se reconozca su voz, su pensamiento, su sensibilidad, su visión y su inteligencia por medio de su creación artística en diferentes públicos por lo que no ocupa todavía el lugar que merece en la literatura hispanoamericana”. En cierto momento, “decidió callar su pluma porque sus obras no se representaban.

“Hoy la competencia en el teatro mexicano de textos que anhelan llegar a la escena es enorme; sin embargo, ojalá se produzcan otros montajes de Luisa Josefina, además de ‘Los grandes muertos’, que den vida escénica a sus personajes, historias, obras, y que se difunda también de manera editorial su obra dramática y novelística”.

Su obra comprende más de 60 textos dramáticos y 27 novelas, además de poesía, prosa, cuento, ensayo y sus traducciones del francés, inglés, alemán e italiano, entre las que destacan autores como Shakespeare, Brecht, Anouilh, Chéjov, Dylan Thomas y Joseph Campbell. Sus piezas han sido montadas con gran éxito en Estados Unidos y en diversos países de América Latina, Europa y Asia y han captado el interés de las editoriales internacionales especializadas en teatro, siendo traducidas al inglés, italiano, checo, polaco, holandés, alemán y ruso.

DLCS

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