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Este año, el tradicional nacimiento del Museo del Carmen es napolitano
CULTURA
Un diablo negro cuelga de cabeza sobre un pozo, señal de que el bien ha vencido, mientras el agua de una hermosa fuente de Neptuno salpica a algunas nochebuenas.

COMUNICA.- Un diablo negro cuelga de cabeza sobre un pozo, señal de que el bien ha vencido, mientras el agua de una hermosa fuente de Neptuno salpica a algunas nochebuenas.

El público que visita el tradicional nacimiento que se instala cada diciembre en una de la capillas del Museo de El Carmen, en San Ángel, se detiene varios minutos frente a las figuras buscando el pesebre, los tres Reyes Magos, los pastores, el Niño Dios que, para sorpresa de algunas damas, ya está en su cuna de paja, escenas que forman parte de la temporada navideña.

Este año se podrán apreciar piezas napolitanas, cortesía de un coleccionista privado, uno de los muchos que se acercan a los directivos del recinto para compartir sus obras de arte popular.

El director del museo, Alfredo Marín, explica a La Jornada que son tres las actividades más importantes del museo: la presentación del altar de muertos, la feria de las flores y el nacimiento decembrino, sobre todo por la gran cantidad de personas que acuden a verlos.

"Sabemos que los nacimientos se instalaban aquí desde que los frailes carmelitas llegaron en 1517, cuando este espacio fue un monasterio. Ahora tenemos la obligación de dar continuidad a estas tradiciones, pues brindan al espectador recuerdos familiares cálidos", añade Marín.

Respecto de las piezas que ahora se presentan, informa que se tiene documentado que las primeras figuras de lo que podría ser un nacimiento napolitano fueron elaboradas precisamente por monjas alrededor de 1533.

Después, en 1627, en Nápoles, Italia, se montó una gran representación de Belén, la cual tuvo tanto éxito que durante todo el siglo XVIII no hubo una sola iglesia en aquel país europeo donde no se representara el nacimiento de Cristo tal como lo montaron los monjes napolitanos, con figuras de madera de unos 40 centímetros de altura, recubiertos sus cuerpos con finas telas.

Debido a la gran demanda, entre 1715 y 1749 se elaboraron piezas de terracota. Manos, pies y cabezas se amarraban a cuerpos de alambre y estopa, para luego ponerles su vestimenta y accesorios como collares.

Por suerte, continúa Marín, “el tipo de figuras que forman los nacimientos napolitanos se siguen haciendo por diferentes artesanos, y pueden encontrarse en algunas tiendas de Italia, por eso tenemos ahora la oportunidad de presentar una buena copia de aquellos que se hicieron en el siglo XVIII.

“El que presentamos aquí se suma al circuito de nacimientos tradicionales que cada diciembre se presentan en San Ángel, en la Casa del Risco o en el Museo Carrillo Gil. Así que también es buen pretexto para visitar la zona.

“En el Museo de El Carmen hay mucho que ver: salas con arte virreinal, patios y pasillos con mucha historia. En 17 años nunca hemos repetido nacimiento, pues además del acervo que tenemos, también existe una lista de espera de quienes desean prestar sus colecciones.

"Los niños son quienes más disfrutan el nacimiento, se emocionan, disfrutan quedarse mucho tiempo observándolo pero, sobre todo, se van con la idea de montar uno en su casa, eso es lo mejor", concluye el director del museo, que se encuentra en avenida Revolución 4 y 6, San Ángel.

JCAC

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