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La batalla mortal: el fin de la epidemia de cólera morbus de 1833 / Diálogos
HUMBERTO NOVELO*
18:01 DIÁLOGOS
El 22 de julio de 1833, la Junta de Sanidad, a través del Ayuntamiento campechano, anunció oficialmente que el estado epidémico de cólera morbus en el Puerto de Campeche había concluido.

Desde San Francisco de Campeche, Cam., 11 de septiembre de 2013 (EXCLUSIVA COMUNICA).- Cuando en 1833 se desató la epidemia de Cólera morbus desde Campeche y hasta Mérida, la enfermedad no logró ser contenida en las poblaciones de Camino Real, y tampoco se logró en los barrios del sur de la capital yucateca por lo que el centro de Mérida, al poco tiempo, comenzó a contabilizar muertes por cólera entre su población. En total, durante la epidemia, que duró cuatro meses en el centro de Mérida, murieron 641 personas.

En los primeros años del siglo XIX, el cólera morbus salió del continente asiático, en donde era un padecimiento relativamente común. Para 1830 se presentaron en Moscú los primeros casos considerados epidémicos y más tarde en el resto de Europa. Dos años después, el “temible mal devorador” ya cobraba sus primeras víctimas al norte del continente americano.

Fue hasta 1884, cuando el alemán Rober Korch descubrió que esta enfermedad era ocasionada por el bacilo llamado vibrio cholerae, que sobrevive en ambientes húmedos y templados hasta por siete días. El agua contaminada con materia orgánica, particularmente de heces fecales y vómitos, era el principal medio de trasmisión de la enfermedad. Las graves condiciones de insalubridad de muchas de las ciudades de la época y las pocas medidas de higiene entre la población fueron causa importante para que este padecimiento se extendiera rápidamente.

El cólera entra al organismo por vía digestiva, es decir, por la boca de las personas. Una vez al interior del cuerpo humano, hay un periodo de incubación de aproximadamente 48 horas. Los primeros síntomas de la enfermedad son dolor abdominal, diarrea acuosa, aumento en las deposiciones, heces blanquecinas con olor fétido, vómitos, calambres musculares, pulso débil, taquicardia, manos arrugadas, y en algunos casos, pérdida de la conciencia. La muerte del paciente se registra, en casi todas los casos, a las 24 horas de presentarse las primeras señales de la enfermedad.

El avance de la enfermedad sobre la ciudad de Mérida apenas hizo una breve pausa. Unos días más tarde, al iniciar el mes de julio, la zona norte de la ciudad, que hasta el momento había permanecido sin casos de la enfermedad, ya sepultaba a los primeros muertos de cólera.

El cura del barrio norteño de Santa Ana, Baltazar Larena, inauguraba el libro parroquial de entierros, precisamente con el inicio de la epidemia en su jurisdicción: “En el mes de julio de mil ochocientos treinta y tres fue sepultado inmediatamente por orden superior en el cementerio general de Mérida, estado y obispado de Yucatán, el cuerpo de José María Valle por haber fallecido de cólera morbo. Yo, Don Baltazar Larena, cura de la parroquia de Santa Ana, hice este entierro y para que conste lo firmo. De orden superior, José Baeza.”

Prácticamente los primeros 275 entierros registrados en su nuevo libro de la parroquia de Santa Ana fueron a causa del cólera morbus. Estos casos correspondieron sólo al mes de julio. Es decir que entre 8 y 9 personas fallecieron diariamente en el vecindario de Santa Ana. A estas, se sumaron 63 víctimas más que murieron en el mes de agosto en el mismo barrio. En total murieron a causa del cólera 338 personas en esa demarcación.

Sin embargo, el recorrido del “temible mal devorador” no se detuvo en Mérida y continuó su camino, expandiéndose a las poblaciones al norte y oriente de la península, aunque en algunos casos tardó en llegar, como en la villa de Tixkokob, en donde la enfermedad se presentó hasta el 6 de octubre y desapareció el 30 de noviembre.

La epidemia de cólera morbus fue implacable con la capital yucateca y se mantuvo en la ciudad por aproximadamente cuatro meses, desde el primer caso en San Cristóbal, en los últimos días del mes de junio, hasta octubre cuando se registró el último caso considerado como epidémico en el barrio de San Sebastian.

Durante ese tiempo, la junta de sanidad buscó aplicar los remedios más adecuados para salvar a los moribundos del cólera morbus. Para ello los médicos aplicaron hemáticos, sudoríficos, purgantes, antiespasmódicos, excitantes, debilitantes y tónicos diversos.

La nube negra del cólera morbus sobre la península de Yucatán comenzó a desaparecer donde había iniciado: el puerto de Campeche. El 22 de julio de 1833, la Junta de Sanidad, a través del ayuntamiento campechano, anunció oficialmente que el estado epidémico de la ciudad portuaria había concluido, después de un mes del primer caso mortal.

*Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Campeche. Se ha desempeñado como periodista en prensa escrita, en radio y en televisión, desarrollando temas culturales. Ha participado en diversos congresos y foros de historia y medios de comunicación. Actualmente estudia en el programa de doctorado en historia de El Colegio de Michoacán.



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